
Bella y fascinante, la esmeralda puede ganar entre 7 y 10% de valor cada año. Se convirtió en una inversión capaz de superar al oro y al diamante.
La investigación sigue la cadena colombiana, desde quienes excavan con las manos hasta propietarios de minas, negociantes y redes clandestinas de exportación.
De intermediario en intermediario, todo se paga en efectivo, fuera del control fiscal.
