
Este documental conmovedor cuenta la historia real, casi increíble, de adolescentes colombianos cuyo único trabajo es matar.
Medellín sigue marcada por la herencia de Pablo Escobar. Su muerte no detuvo la ola de violencia que golpea la ciudad.
En su época, Escobar creó un grupo armado de unos 3.000 sicarios, algunos de apenas 10 años.
En promedio, 15 asesinatos diarios están vinculados a estos sicarios, contratados en su mayoría por narcotraficantes.
A pesar de los operativos policiales, estos niños viven todos los días con la muerte.
